parejas elegidas genéticamente

Los genes podrían también influir en la selección de pareja, según un estudio de la Universidad de Paraná en Brasil que se ha hecho público durante la conferencia anual de la Sociedad Europea de Genética Humana que se celebra en Viena (Austria). Las personas con una mayor diversidad genética en un área del genoma denominada complejo de histocompatibilidad mayor (CHM) eran más propensas a elegirse entre sí como pareja en comparación con aquellas con CHM similares. Los autores señalan que esto probablemente es una estrategia evolutiva para asegurar una reproducción saludable. El CHM es una gran región genética situada en el cromosoma 6 y que se encuentra en la mayoría de los vertebrados. Juega un importante papel en el sistema inmune y también en el éxito reproductivo. Además de ser una región genética amplia es también una de las más diversas. Los científicos estudiaron los datos de CHM de 90 parejas casadas y los compararon con los de 152 parejas control generadas de forma aleatoria. Los autores contaron el número de diferencias en CHM entre aquellos que eran parejas reales y las compararon con las de las parejas virtuales generadas de forma aleatoria. Según explica Graça Bicalho, responsable del trabajo, "si los genes de CHM no influyeran en la selección bulléramos esperado ver resultados similares de ambos conjuntos de parejas. Pero descubrimos que las parejas reales tenían más diferencias en sus CHM de las que esperábamos descubrir por pura casualidad. En las parejas con HCM distintos los integrantes serían genéticamente distintos y tal patrón de elección de compañero disminuye el riesgo de endogamia, emparejamiento entre familiares, y aumenta la variabilidad genética de la descendencia. Se sabe que la variabilidad genética es una ventaja para los hijos y el efecto del HCM podría ser una estrategia evolutiva subyacente para evitar el incesto en humanos y también mejorar la eficacia del sistema inmune. Los científicos creen que sus descubrimientos ayudarán a comprender la concepción, la fertilidad y los fallos gestacionales. La investigación ha mostrado ya que las parejas con genes CHM similares tenían intervalos más largos entre los nacimientos, lo que podría implicar abortos no percibidos. Los autores seguirán trabajando en esta línea mediante la observación de las influencias sociales y culturales así como las biológicas en la selección de pareja y su relación con la diversidad genética de la región de CHM. "Esperamos descubrir que los aspectos culturales juegan un importante papel en la elección de la pareja y no consideramos la teoría de que si una persona porta una variante genética particular esto determinará su conducta. Pero también pensamos que el aspecto evolutivo inconsciente de elegir pareja no debe ser subestimado. Creemos que nuestra investigación muestra que esto tiene un papel importante para asegurar una reproducción saludable, al ayudar a asegurar que los niños nazcan con un sistema inmune fuerte mejor preparado para afrontar una infección", concluye Bicalho.

¿psicopatía política?

Los políticos de fuste generalmente son psicópatas, por una sencilla razón: el psicópata ama el poder. Usa a las personas para obtener más y más poder, y las transforma en cosas para su propio beneficio. Esto no quiere decir, desde luego, que todos los políticos o todos los líderes sean psicópatas, ni mucho menos, pero sí que el poder es un ámbito donde ellos se mueven como pez en el agua.

velocidad de las caricias

Si alguna vez se ha preguntado por la caricia perfecta, un grupo de científicos suecos y estadounidenses ha dado con la clave: una persona debe ser acariciada a una velocidad de entre cuatro y cinco centímetros por segundo para sentir placer. O dicho de otra manera, tal y como una madre hace con su hijo
El estudio,
que aparece en el último número de la revista Nature Neuroscience y en el que participaron investigadores de las universidades de Gotemburgo y Carolina del Norte así como personal de la empresa Unilever, tenía como objetivo descubrir los mecanismos del placer en el ser humanos.
Para ello, el equipo analizó las respuestas nerviosas de 20 personas en el momento de recibir una caricia en el antebrazo; así, hallaron un tipo de fibra nerviosa (C-tactile) que se activa únicamente cuando dicha caricia se produce a una velocidad de entre cuatro y cinco centímetros por segundo. Si la caricia se hace más deprisa o más despacio, el tejido no se activará.
Uno de los responsables del estudio, el profesor Francis McGlone que en la actualidad trabaja para Unilever,
asegura en la la página web de la BBC que nos encontramos ante un "diseño" deliberado. En opinión de McGlone, la existencia de las fibras 'C-tactile' tendrían como objetivo evitar que el cerebro reciba mensajes contradictorios ante gestos similares.
De esta manera, el ser humano garantiza que las relaciones afectivas que mantiene con sus allegados se mantienen en el tiempo.
De elpais.com

El efecto placebo de la lectura

Seguro que podrá aliviarle su malestar con alguna lectura, sin efectos secundarios y más barata que cualquier ansiolítico como Diazepam. De hecho la lectura actúa igual que un placebo al estimular el núcleo accumbens, situado en el cerebro, y producir la mejoría del cuadro sintomático del paciente. Y aunque es cierto que no es lo mismo leer un manual de autoayuda, un best-sellers y un título pseudo histórica, que una buena novela o un libro de relatos o de poesía, el hecho de practicar la lectura ya es, en sí mismo, un excelente antídoto para las numerosas enfermedades que dañan la salud del tiempo que vivimos. Esta época, sin que sepamos todavía por qué, la política y la televisión han ido inoculando en la sociedad (históricamente influenciable y manipulable) la agresividad, la cultura de lo superfluo, la fiebre del dinero y del consumo, el absentismo educacional, la falta de esfuerzo, el desinterés por el diálogo, la reflexión y el pensamiento crítico, el exhibicionismo del drama y el triunfo de la vulgaridad, entre otras contagiosas afecciones que han ido infestando a la población. El resultado de esta silenciosa pandemia, contra la que los gobiernos no han prescrito ningún tratamiento ni fármaco eficaz durante los últimos años, lo hemos conocido a través de diferentes diagnósticos como los del informe Pisa y del actual estado terminal de la prensa impresa. Aparte están los chequeos que se hayan hecho cada persona acerca de sus erróneas adicciones y de los absurdos lugares donde gastaron su vida, sus energías o sus sueños. Lo cierto es que cada uno de estos análisis ha certificado, en la mayoría de los casos, el grave deterioro causado por un estilo de vida bastante nocivo para el intelecto, para el sentido común y para el alma de las personas.Pero no seamos catastrofistas. Aún estamos a tiempo de combatir los efectos de estas enfermedades y recuperar nuestra salud. Una buena manera de empezar a hacerlo es empezando a tomarse en serio los beneficios de la lectura. Leer es un ejercicio necesario para estimular la imaginación y la fantasía que sirven para contrarrestar los tiempos difíciles de la realidad, las estrecheces económicas que impiden salir de vacaciones o a cenar y las depresiones causadas por la soledad y el desamor. Leer es una fuente de conocimientos sobre la Historia, sobre la vida, sobre nuestras propias emociones y sobre las palabras que, como ha dicho el poeta y maestro Caballero Bonald, significan más de lo que significan en el diccionario. Sin olvidar que la lectura nos ayuda a recuperar y disfrutar ese valioso tiempo en el que uno no está para nadie, sólo para uno mismo. Les aseguro que la lectura hace que nos olvidemos del hambre, del dolor, de la angustia, del miedo, de los agravios ajenos, de la estupidez humana y que, en muchas ocasiones, un libro es un espejo de mano en el que recuperar nuestros anhelos, nuestra identidad, la necesidad de fugarnos de la realidad, de detener el tiempo y de, libro a libro, ir recuperando la salud y la humanidad que hemos perdido. Aquellos que se mediquen con la lectura verán como es más fácil salir del túnel de las angustias que nos ensombrecen y nos atemorizan. No le den más vueltas. Acudan a su librero más cercano y si no tiene claro qué medicamento les conviene, explíquenle los síntomas que padecen. Ya verán como les recetan un libro y, en pocos días, notarán la mejoría.
Guillermo Busutil - La Opinión de Málaga

un poco de humor, que es lunes


musicofilia

Afirma Oliver Sacks, uno de los grandes escritores clínicos de este siglo, que los seres humanos «somos una especie tan lingüística como musical», y aunque el fenómeno de la música sea complejo y se extienda a diversas zonas del cerebro, también es susceptible de muchas distorsiones y «enfermedades». Pues la música no sólo nos eleva a grandes alturas emocionales o actúa de acicate de la memoria, sino que puede sumirnos en la depresión o empujarnos a comportamientos y percepciones totalmente obsesivos.
A través de fenómenos como la «amusia» -o incapacidad para sentir la música-, el hipermusical síndrome de Williams -un extraño fenómeno de extrema sociabilidad-, las alucinaciones musicales, las melodías pegadizas susceptibles de convertirse en bucles sonoros, los perjuicios de nuestra fijación con el iPod o la música como inspiradora de auténtico terror, Sacks elabora un lúcido análisis de la identidad humana y de cómo la música, en un mundo en el que no hay manera de escapar de ella, es un factor clave para crear esa identidad, ya sea de una manera patógena o como un agente enormemente positivo a la hora de tratar el Parkinson, la demencia, el síndrome de Tourette, la encefalitis o los ataques de lóbulo temporal.