Periódicos y revistas se han esforzado en publicar historias sobre la coincidencia del bicentenario del escritor que mejor reflejó las miserias de una época y la actual crisis económica mundial.
El académico Robert Douglas-Fairhurst, autor de Becoming Dickens, ha ido más allá al escribir que el intento de ser preciso con la figura del novelista equivale a «apoyar un pulgar sobre una gota de mercurio», mientras que Ackroyd, mucho más literario, redujo su definición sobre el autor a la esencia extraña del hombre
En el país donde la revolución no tuvo lugar la diferencia entre ricos y pobres se había agrandado hasta límites insospechados. La industrialización había marcado un abismo entre el trabajo y el capital, y la mano de obra quedó totalmente desprotegida ante los empresarios que arrastrados por la competencia renovaban continuamente la maquinaria, recortando los salarios hasta el mínimo, imponiendo multas y obligando a los trabajadores a jornadas laborales extenuantes en trabajos infrahumanos
Una especie de grandes almacenes de todas las emociones humanas. Así describía G.K. Chesterton la obra literaria de Charles Dickens, el autor inglés que mejor retrató la sociedad de la Revolución Induistrial y los personajes de la época victoriana.
Y es que, como señaló Chesterton, «Dickens es tan llano, que incluso los doctos exquisitos pueden entenderlo».
De lne.es
Dickens' Dream - Robert W. Buss (1804-1875)
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