Enfadarse es una buena estrategia social y laboral. Dar un puñetazo encima de la mesa quizá no sea tan malo como pudiéramos pensar. En efecto, tal como señala un nuevo estudio, hasta podría ayudar a ascender en su carrera profesional al que la arma. Recíprocamente, reprimir nuestras emociones, dicen los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard, no sólo podría dañar nuestras carreras, también podría ser un obstáculo para alcanzar la verdadera felicidad.La clave del éxito y de la felicidad realmente no está en ninguno de los dos extremos, sino en la capacidad para mantener el control. Es importante aprender a permanecer con el control mientras se mantiene firme, dicen los científicos: ni encerrarse en uno mismo ni estallar sin sentido.
El equipo de investigación cree que aunque las exhibiciones incontroladas de enojo son destructivas, aprender a canalizar positivamente nuestro enojo juega un papel fundamental en nuestro bienestar. «Internalizar esta emoción puede causar depresión, problemas de salud y dificultades para comunicarse con los demás. Todos sentimos alguna vez enojo, pero los individuos que aprenden a expresar esta emoción y al mismo tiempo pueden evitar las consecuencias explosivas y autodestructivas de la furia desenfrenada pueden lograr algo increíblemente poderoso en términos de crecimiento emocional general y salud mental». Para el líder del equipo de investigación norteamericano, «si aprendemos a definir y a controlar estas habilidades, podemos utilizarlas para lograr muchos beneficios».
De www.lne.es
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